La resurrección de Jake Roberts

   

Enviado por El Magnífico Chico Dinamita

Para nuestra generación que empezó a mirar la lucha libre en La Red, el nombre de Jake “The Snake” Roberts era completamente desconocido. Alguna mención suelta por aquí y por allá. Una tibia aparición en un docu de los 90, todo cagado, peleando por unos pocos dólares en una promo independiente ubicada en algún estado perdido de USA marcan la existencia de este vilipendiado personaje.





Mientras googleo para aportar datos a este mamotreto recuerdo que “The Snake” aparece en el 2do puesto del obituario del Tataker en los Wrestlemanias por si fuera poco es pionero de la llave DDT y paremos de contar.

Prosigamos. En plena época de la “vuelta de mata” según Marcelito, me topé con el docu que versa sobre la rehabilitación de “Snake” Roberts. Este proyecto fue capitaneado por su amigo Diamond Dallas Page y grabado por su socio (un chinito simpático). Con la intención de mostrar el camino de Jake por rehabilitarse del flagelo de la droga y la piscola.




En los primeros minutos viejas glorias del wrestling nos cuentan sobre el aporte de la serpiente, entregan luces sobre la psicología del personaje, el recurso del humor negro, el saber hablar ante la audiencia (aprende samoano nefasto), en otras palabras hacer que el público te compre la historia y eso “Snake” sabía hacerlo requetebien.

Deseo detenerme en las palabras del viejo Goldust, quien entrega detalles de las vicitudes que pueden tener los luchadores que caen en el flagelo de la droga, la eterna conviviencia con los demonios, un verdadero acierto contar con “Goldie”.

Y no quiero pasar por alto las palabras de mi caballo y futuro miembro del Salón de la Fama, Chris Jericho. Esto porque se mojó el culo al opinar que la WWE le cierra las puertas a los luchadores que podrían avergonzar a la compañía con sus vicios o actos (Chris Benoit, Chyna, entre un largo etcétera).

Volviendo al docu, se muestran las distintas etapas en la puesta a punto de “Snake” Roberts como la dolorosa lesión del hombro mientas se aplicaba con el método de yoga patentado por DDP, sendas recaídas, caídas al litro, sacadas de cresta, lágrimas. Entremedio aparece la posible causa del lento espiral de autodestrucción, me refiero a la dura relación que tuvo con su padre, también luchador. Vale agregar que Jake se juramentó ser grande en el mismo oficio que el padre.





La fragilidad del amante de los reptiles la vemos retratada en una simple talla que le tira Scott Hall (el ex Razor Ramon aparece como otro paciente), desatando el llanto furibundo de Roberts.

El metraje termina con un rehabilitado Jake “The Snake” Roberts siendo inducido en el Salón de la Fama por su fiel amigo DDP y haciendo una aparición sorpresa en un RAW versión vieja escuela para ponerle una anaconda en el caracho al Dean Ambrose. Epilogo: En la actualidad Jake hace apariciones esporádicas en convenciones de wrestling, realiza clínicas de lucha y recorre EE.UU. con shows de comedia.

Fin.

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