¡Todavía Es Real Para Mí!: La MaJia de la WWE

   
Cada vez se hace más difícil suspender tu incredulidad al ver la lucha libre. A estas alturas, todo lo que sucede tras bambalinas es tan conocido que usualmente se termina analizando más un bookeo que disfrutando inocentemente una buena historia dentro del ring. Y esto, a su vez, hace que la WWE se disfrute menos que cuando éramos niños. Era sencillo dejarse llevar por la corriente de grandes personajes enfrentándose en intensos combates cuando se observaba con ojos de inocencia.




Pero los eventos en vivo que la WWE realizó en Santiago demostraron que a cualquiera se le puede olvidar todo lo que sabe sobre este deporte. Y que cuando uno simplemente se deja llevar, la magia que se produce es inigualable, al menos para los que realmente aman esta actividad. Luego del evento del día jueves, salí con un disfrute renovado de la WWE y fue gracias al tremendo espectáculo que nos dieron los luchadores.

Llegué al Movistar Arena alrededor de las 8 y el ingreso fue muy fácil y expedito. Hay que felicitar a la organización, pues todo salió muy bien. Quizás podrían darle alguna lección a la paupérrima organización de Ripley en el Costanera Center, aunque hay que ser claros y decir que la culpa del incidente recae totalmente en los simios que carecen de cualquier tipo de sentido y criterio como para saber cómo comportarse decentemente.
Como teníamos mucho tiempo de sobra antes de que empezara el espectáculo, decidimos ir a comprar una polera al stand de merchandising. Lamentablemente, estaba casi todo agotado, excepto por algunas poleras de tallas de niño y gorros de Roman Reigns. Admito que soy bajo, pero ni siquiera a mí me hubiesen quedado las prendas que tenían en stock. Y bueno, un gorro del samoano jamás estuvo en mis planes adquisitivos.
Luego de eso, nos sentamos a esperar. Se notaba que el público estaba muy motivado y ansioso porque empezará el espectáculo. Directamente frente a mi asiento había un pequeño niño, lo que era ideal para garantizar que mi visión estuviera despejada. Pero por supuesto, eventualmente llegó una acomodadora a anunciarle a la familia que estaban corridos un asiento. Y, obviamente, el nuevo usuario de la silla frente a mí era básicamente una mezcla entre Umaga y el guatón Salinas. Afortunadamente, su gordura no evitó que pudiera ver el ring con claridad.

El hombre más tierno del mundo

¡Y comenzó el show! Es notable como inmediatamente al iniciar el espectáculo, me convertí en un niño. Emocionado por todo lo que pasaba, mirando con atención, gritando por todo lo que ocurría. La experiencia de ver a la WWE en vivo realmente hace florecer toda tu credulidad interior. Fue una excelente idea iniciar la cartelera con el New Day, pues es un gimmick que realmente te hace participar junto a ellos. Sólo falta recordar a todo el Movistar gritando ¡DON’T YOU DARE BE SOUR!
De ahí en adelante, todo fue excelente. Todo el Movistar coreando la canción de Sami Zayn fue maravilloso, el cántico de Beausejour fue simpático, Sin Cara y Luke Harper nos entretuvieron, especialmente Harper; el detalle de los muñecos de aire de Bayley fue espectacular.
Este último punto permite hablar de algo que se agradece mucho: el nivel de producción que trajo la WWE. Para los que fuimos el 2008 y 2009, recordarán que no había ningún tipo de pantalla titánica y que no había mayor parafernalia en el ingreso de los luchadores. Pero ahora no sólo teníamos el Titantron, sino que pantallas sobre el ring. En años anteriores, la WWE se hubiese ahorrado detalles como los muñecos de Bayley, pero realmente fue un agrado verificar que fue un show muy bien producido.

¿Los puntos más altos? Primero, Cesaro. Es increíble el apoyo que recibió del público chileno. Esto me alegró mucho porque en las fotos y videos de encuentros de fanáticos con el suizo, este siempre se mostró muy feliz. Este tour de Cesaro me mostró que no sólo es un pedazo de luchador, sino que también es un tipo genuinamente agradable. La Cesaro section se hizo sentir con creces a través de los cientos de letreros que sostenía el público.
También hay que hacer una mención a Sheamus, quién nunca rompió su papel de heel. Hubiera sido fácil para él ceder ante los gritos del público y jugar al face, pero jamás se tentó e hizo que se convirtiera en uno de los luchadores más abucheados de la noche.
Otro de los más abucheados fue Roman Reigns. Admito que no estoy seguro cuál era la distribución entre abucheos y gritos de apoyo, porque es realmente difícil identificar el ruido cuando estás participando en él. Con mi amigo eventualmente determinamos que había sido un 70/30, lo que parece bastante acorde a sus reacciones actuales. Punto a favor, la promo de Lana. Qué manera de convertir vítores en abucheos en un santiamén. Cuando nos saludó como “Hola, Bolivia” fue extraordinario. Y el recuerdo de que habíamos sido derrotados por Ecuador fue otra estocada fatal de la rusa.




 Y el evento estelar fue extraordinario. La ovación que recibió Seth Rollins fue digna de cualquier evento de PPV. Kevin Owens también tuvo un gran recibimiento, y ambos luchadores respondieron con una tremenda lucha. Evidentemente el final del combate no fue el ideal, pero es totalmente comprensible por las características que tiene un Live Show. Por lo menos, el post-match nos permitió ver a Rollins aplicar el Pedigree y despedirse de la fanaticada chilena con una gran promo.
Ahora, sé que generalmente estas columnas tienen una alta dosis de estupidez en ellas. Pero esta vez, quise mantener un poco de seriedad para hablar de una noche que fue extraordinaria. Sin embargo, para que no me abucheen ni arrojen tomates, les relatare una anécdota que me ocurrió al salir del evento.
Como saben, el metro estaba cerrado al momento de terminar el show. Por esta razón, con mi amigo decidimos pedir un Uber para volver a nuestras casas (aguanten los códigos de viajes de 7 lucas). Cuando nos subimos al vehículo, todo iba bien. El auto era cómodo y espaciado, y sonaba buena música en la radio. Luego de un par de minutos, el conductor nos pregunta “buena cabros, ¿cómo estuvo la lucha libre”? Le respondimos que había sido un muy buen espectáculo. En este momento, nuestro querido conductor comenzó con uno de los derroches de mitomanía más severos desde Rafael Garay.
Comenzó a hablar acerca de cómo la lucha libre de ahora era muy fome. Cómo la vieja escuela tenía personajes mucho mejores. En ese momento, nos preguntó si habíamos ido al primer show que habían realizado en Chile. Yo respondí que sí, que había ido a ese espectáculo en Febrero de 2008. Pero él dijo que no. Que se refería a la verdadera primera vez. Que la WWE había venido en noviembre del 2007 con un show “sólo ringside” y “exclusivo” cuyas entradas “costaban 250 mil pesos”. Él, por supuesto, había ido.
¿Y a qué luchadores vio? A Triple H, Cactus Jack, el Undertaker, y… La Roca. Sí, este muchacho, de alguna forma, había asistido a un show ultra-secreto y absolutamente exclusivo en el que pudo ver a la estrella de cine mejor pagada del mundo, Y NADIE SE ENTERÓ NUNCA. Ahora, cabe destacar que estamos hablando del mismo tipo que hace unos minutos atrás nos dijo que una vez fue a buscar a unas francesas a un hotel, y TODAS querían agarrar con él.

“Muy bien combate, Rocky”

Y por supuesto, este personaje era luchador. Estaba entrenado. Y comenzó a hablar sobre cómo los luchadores chilenos carecían de coordinación. Pero no podía tomarlo en serio. No podía superar esa imagen de La Roca presentándose ante 200 fanáticos en un show misterioso y al que pocos pudieron asistir. A Mick Foley saliendo del retiro para sacar a relucir su personaje de Cactus Jack para el entretenimiento de unos pocos.
Y ya cuando nada más podía salir mal, el muchacho comienza a hablar de la lucha extrema. Mencionó cómo la nueva WWE era fome porque no había combates extremos. Y en este momento dijo, y cito, “ya no hay luchas bacanes po, antes podiai ver las luchas de jaula Silent Hill”. Ahora, no sé si la WWE en alguna ocasión ha tenido peleas en las que los luchadores se enfrentan a tenebrosos monstruos desfigurados en una celda llena de niebla, pero tengo la sensación de que se refería a Hell in a Cell.
Dejando esto de lado, el regreso de la WWE a Chile fue extraordinario. Para las personas que no ven lucha libre es fácil criticar y cuestionarse por qué vemos algo “falso”. Pero no comprenden el nivel de emoción y apego que este deporte puede generar. Y los dos espectáculos que entregó la WWE fue un recuerdo de que al fin y al cabo, uno jamás dejará de disfrutar la lucha como cuando era un niño.
Y por eso es que todavía es real para mí. Porque aunque todo esté planificado, estudiado y practicado, pocos espectáculos despiertan tanta emoción como la lucha libre.

 

Ahora cuéntanos: ¿Cómo fue tu experiencia en WWE Santiago? ¿Te gustaría ver a Smackdown en nuestro país? ¿Crees que habrá una lucha Silent Hill en el Hell in a Cell del otro mes?




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