Por Agustín Cuesta
Antes de comenzar, es prudente aclarar dos cosas:
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Yo no represento a nadie al escribir, así que todo esto es sólo opinión mía.
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El nombre del artículo es en referencia a la página de Facebook “Odio el fútbol moderno” ya que presenta los mismos valores que, intentaré, expresar; para que no vengan con la weaíta de que no crecí en la época de Bruno Sammartino o Harley Race y bla bla bla.
Si nos ponemos a hablar de lucha libre, es casi imposible no tocar el punto del entretenimiento, y debemos admitir que es un elemento esencial dentro de este mundo; ya que claramente no es lo mismo ver pelear a dos personas comunes y silvestres que a un Dalton Castle o a una Nia Jax, por ejemplo.
Pero este tema del entretenimiento no es exclusivo del wrestling, la gran mayoría de los deportes cuentan con este elemento, por ejemplo: la previa de un clásico entre la U y el Colo, plena rueda de prensa y sale el jugador del momento a dedicarle palabras al equipo rival para calentar el clásico; o lo mismo, pero para el Superbowl (weá más fome) o la NBA. Pero al final, todos buscan lo mismo: hacer el deporte más llamativo, acercar a la gente y vender más.
Pero, si hay algo en que el fútbol y la lucha libre tienen en común, es que ambos han llegado a un punto crítico de sobre explotar el elemento entretenimiento. Más que hablar de una pérdida de valores (que, de mi incipiente conocimiento histórico de la WWE, los pocos valores se fueron perdiendo a medida que Vince McMahon se hacía con el poder) me refiero a que se fueron al chancho con la mercantilización del deporte, en palabras más simples, importa más la plata que la lucha (o el fútbol).

Muchos me odiarán caleta, pero Roman Reigns es el Messi de la WWE, con la única diferencia de que salió mal. ¿Por qué digo esto? Ambos son experimentos del deporte para conseguir el triunfo: a Messi lo pescaron desde chico, lo reventaron en hormonas, le han sobreprotegido, le condicionaron la vida para ser el futbolista más talentoso actualmente; mientras que a Ramón Reyes lo han moldeado tanto a la pinta de los directivos de la WWE para hacerlo el luchador más popular, lo han sobreprotegido, le han forzado las victorias, exponerlo a las pifias, todo con el objetivo de tener un luchador que llene los bolsillos de plata y en profundo desmedro de los seguidores del deporte.

Otro tema es que ya los luchadores auténticos escasean, simplemente si a la dirección no les gusta tu personaje o te cambian el personaje por el que ellos decidan o te echan, simple; sin importar el talento, eso no vende.
Gimmicks penca para vender

Sinceramente, uno de mis luchadores favoritos vigentes es el Miz, no es un mal luchador y tiene un micrófono envidiable que te hace estar atento y entretenido. Esto último le ha otorgado al Miz la posición que tiene actualmente dentro de Smackdown, la cual es completamente merecida porque sus atributos le permiten estar ahí sin desmedro de algún otro luchador; pero en el lado contrario podemos poner a un Cesaro, que al tener un personaje débil no logra tener el puesto que merece, a diferencia de unos cuantos luchadores (y luchadoras) que han recibido tanto sin tener méritos. Esto es un tema muy político, por lo que aprovecho de dar a conocer una (de tantas) contradicciones del capitalismo: la meritocracia, ni en la vida ni en el deporte, existe.

Claro ejemplo: luchador que nunca tuvo lo que merecía sólo por no vender al que le dieron un gimmick funesto.
Otra weá que me apesta es esa cagá de la Network, una cosa es tener una biblioteca con luchas clásicas o un documental sobre X luchadora, lo cual significa un avance significativo para todos los que siguen el deporte, pero esa weá de meter tantos programas callamperos sólo para vender más no lo entiendo, es alejar al equipo creativo de su labor esencial de hacer el show de wrestling, pero a cambio nos dan programas culiaos de la hija de X luchador o de un par de weones conversando mientras andan en auto.

Pero sinceramente, lo que más odio de toda la mercantilización de los luchadores, es que el tema de cuánto vende ya llega a ser un criterio para bancar o defender a un luchador. De verdad, no entiendo cómo tantos comentarios en esta página ha salido a defender a Roman sólo porque es un luchador que le da plata a la empresa, de verdad no entiendo cómo. Entiendo que para Vince la WWE sea una empresa, pero los que somos seguidores del deporte no podemos empezar a ver la lucha como una empresa.
De verdad no sé cómo los luchadores pasaron a ser un objeto para negociar, yo creo que todos cuando chico sentíamos ese fanatismo por la Roca, probablemente muchos siguen siendo fanáticos, lo cual no es malo; pero yo, profundamente, siento un odio en mi corazón contra Dwayne Johnson (ojo, no hacia la roca) y para mí, es un gran responsable (junto a Hogan pero no lo abarcaré ahora) de que el Wrestling sea tan negocio y poca lucha.
Hay otros puntos que pueden acreditar lo que digo, como el hecho de que las escenografías hayan desaparecido o que los luchadores ya no tengan cierta “libertad” en sus canciones de entrada, ya que ahora todos los temas son hechos por la banda CF0$.
Puta, por lo extenso del artículo lo dejo hasta acá, siento que no escribí ni la mitad de lo que pienso, pero es una opinión muy mía y dudo realmente que alguien más la comparta.
Dalton Castle, un reivindicador del wrestling.
Pero a fin de cuentas, puta que odio el wrestling moderno.
PD: esta vez no escribí “todxs”
