Desde abajo para triunfar, el camino de 3MB para llegar al éxito.
Era Septiembre del 2012, Heath Slater se preparaba para enfrentar a Brodus Clay en Smackdown, una noche donde se esperaba que pasara lo mismo de siempre, Slater en la lona mientras su rival celebraba una victoria. Para sorpresa de todos, Drew McIntyre y Jinder Mahal aparecieron para ayudar a Slater, creando un nuevo Stable que comenzaría a dar que hablar, un equipo llamado Three Man Band o mejor conocidos como 3MB.

La alianza fue de más a menos, comenzaron bien, volviéndose una verdadera amenaza, ganando algunos combates he incluso viéndolos como candidatos a los campeonatos en parejas, una de las batallas más recordadas fue la que tuvieron en TLC, cuando atacaron a la mesa en español e hicieron que Del Río cambiará a face.
Como dicen por ahí, todo lo que sube tiene que bajar y si bien nunca tocaron techo, WWE los hizo caer y de una forma estrepitosa, de ser un stable serio o que se le podía sacar un provecho, pasaron a ser los jobbers de todos, fueron a NXT y no paso nada, volvieron al roster y fueron humillados por Brock Lesnar o The Shield, un cruel destino que obligó a mediados del 2014 a desintegrar la banda, todo porque McIntyre y Mahal abandonaban la empresa por la puerta de atrás.

A pesar de la muerte de 3MB, la vida siguió y Heath Slater volvió hacer lo que mejor sabe hacer, reinventarse. Luego de pasar meses y años en la oscuridad, donde incluso formó otro grupo sin éxito (Social Outcast) Heath encontró en el Draft del 2016 la oportunidad de volver a la boca de los fanáticos, se inventó una historia donde ninguna marca lo eligió, obligándolo a ir de aquí a allá buscando el ansiado contrato.
Semana tras semana buscaba la forma de ser contratado, argumentando que tenía una esposa y miles de hijos que debía alimentar. Nada de lo que hacía convivencia a los GM y comisionados de las marcas, hasta que nació el torneo para coronar a los primeros campeones en parejas de Smackdown, donde logró entrar gracias a la ayuda de Rhyno, un viejo enemigo.
Heath Slater logró ganar el torneo en parejas, quedando en la historia y logrando por fin llegar al lugar que siempre soñó. Si bien desde ese entonces ya ni aparece en TV, todavía está en la empresa y como ya nos ha sorprendido en el pasado, esperamos que en algún momento lo veamos nuevamente siendo la pieza central de alguna historia entretenida.

Quién iba a pensar que el hombre que Vince nombró como el futuro campeón mundial terminaría saliendo de la empresa por atrás, destruido creativamente, pero para suerte de todos, el escocés supo renacer de sus propias cenizas, empezar desde cero y demostrarle al destino que todavía tenía mucho que dar.
Volvió a las indies, pasando por EVOLVE o las empresas de su Reino Unido como ICW, lugares donde llamó la atención pero no tanto como en Impact Wrestling donde ganó el campeonato mundial, mandandole un mensaje al mundo y a WWE que el “Chosen One” estaba listo para triunfar.

Con la cola entre las patas, WWE volvió a tocar la puerta de McIntyre, dándole una nueva opción de triunfar en la empresa más importante de todas, una oportunidad que Drew aceptó pero bajo sus términos, por ello empezó en la marca de Triple H, NXT donde comenzó a limpiar su imagen.
En NXT Drew simplemente la rompió, llegó para convertirse en uno de los aspirantes al campeonato de la marca y en un abrir y cerrar de ojos lo logró, obtuvo el título de NXT siendo el primero que lo hacía teniendo ya una experiencia previa en el roster principal.

Una lesión le impidió irse de NXT por la puerta grande pero a su vez le abrió la opción de llegar al lugar donde alguna vez lo echaron como un ser totalmente nuevo, re-debutó en el roster principal, aliándose con Dolph Ziggler.
Campeón en parejas y una historia donde lo llevó a enfrentarse al mismísimo Undertaker fueron algunas de las cosas que hizo antes de que comenzará su momento de gloria, donde el Royal Rumble fue la señal inequívoca de que este sería su año. Un triunfo épico en la batalla real lo llevó a un Wrestlemania diferente a enfrentarse a la bestia, una batalla que completó ganando por primera vez el campeonato de WWE.
Fueron exactamente 11 años desde que el jefe lo nombró como el futuro campeón mundial hasta el día que lo logró, un viaje largo y duro, un sueño que Drew nunca sacó de su cabeza hasta cumplirlo.

Finalmente llegamos a Jinder Mahal, el canadiense de raíces indias que se fue el mismo día que McIntyre pero que llevo forma distinta su fracaso en WWE. Perfectamente podría haber vendido su condición de ex WWE para ir a cualquier show de lucha en el mundo pero Mahal desde un principio dijo que volvería a WWE para triunfar, así que se metió al gimnasio y se volvió una verdadera máquina.
Sin hacer ruido en el mundo del Wrestling volvió a WWE en el 2016, totalmente cambiado demostrando que había pasado mucho tiempo mejorando su físico, comenzó de a poco pequeñas historias por aquí y por allá hasta que llegara la oportunidad más importante de su carrera y de su vida.

WWE buscaba entrar de lleno en el mercado indio y qué mejor forma de hacerlo que poniendo a un hombre de dicho país como la gran estrella de Smackdown, así que Mahal sin siquiera esperarlo, pasó de ser uno más del montón a convertirse en el nuevo campeón de WWE, el ahora conocido como Maharaja moderno.
Probablemente muchos los consideraban el más débil del extinto 3MB pero se las arregló para ser el primero en ganar un cinturón mundial, un reinaodque se mantuvo por unos meses hasta que AJ Styles se lo quitó, sin embargo, las opciones siguieron y Mahal, ahora acompañado por los hermanos Singh, logró conquistar el campeonato de USA en el mismísimo Wrestlemania.

Hoy Jinder está a la espera de regresar de una larga lesión, sin embargo la vida le sonríe, WWE lo contrató por muchos años y según se dice, nuevamente irán por el mercado de la India, así que no sería sorpresa si vemos al Maharaja nuevamente como alguien importante dentro del show.

