En el TIM nos gusta Dolph Ziggler. O nos gustaba, ya no estamos seguros. Al darnos cuenta de esto, nos preguntamos ¿qué pasó con el Show Off?
Dolph Ziggler es talentoso. Esto lo sabemos. No es necesario entrar en un debate estilo Ramón Reigns para determinar que sí, el cabro sabe luchar y tiene carisma. Si nos sostenemos de esta premisa, parece extraño pensar en la situación en la que se encuentra el ex caddy de Chavo Guerrero Kerwin White. Ustedes dirán “PERO TIM, A VINCE SOLO LE GUSTAN LOS BULTOS MUSCULOSOS”. Y puede ser, pero no olvidemos que Ziggler es un ex campeón mundial, es decir, algo de apoyo tuvo en su momento. Entonces, ¿qué pasó?
Dolph Ziggler ha sido la principal víctima de dos de los paradigmas más dañinos de la era actual en la WWE: el 50/50 booking y el Underdog sin credenciales. Juntos forman el peligroso Efecto Dolph Ziggler.

Vamos por partes (Hans Pozo wins lol): el 50/50 booking es una estupidez que data desde hace mucho tiempo en la lucha libre. Este implica que en un determinado segmento, ángulo o storyline los luchadores son bookeados para lucir como iguales en fuerza y en victorias (tanto en luchas como en segmentos). Esto lo podemos encontrar en casi todos los feudos el día de hoy. Por ejemplo, imaginemos que Kevin Owens le gana a Cesaro, pero luego el suizo le saca la chucha post-lucha y le hace el Cesaro Swing.
¿Por qué esto es dañino? Porque evita que los luchadores sean elevados de su situación actual. Si Owens le gana a Cesaro limpio, celebra sobre su rival caído y los comentaristas hacen énfasis en la importancia de esta victoria, Owens es elevado ante los ojos de los fans como un rival de temer. Si en vez de esto, Cesaro lo golpea post-match y los comentaristas hablan de la fuerza del suizo, nadie se beneficia. Owens ganó, sí, pero las victorias sólo sirven cuando les das importancia. Si se le da igual grado de jerarquía al triunfo como al post-match, entonces cada uno se lleva una victoria y todo se mantiene igual.
Dolph Ziggler es el tío 50/50 booking. Es el dios de esta práctica. Es muy triste, pero es cierto. Los feudos de Dolph inadvertidamente han condicionado a la gente a pensar que Ziggler ha avanzado lo más que podrá avanzar y será un eterno mid carder. Y cómo culparlos: si intercambias victorias con tus rivales y nadie sale como el ganador indiscutido del feudo, entonces nadie se eleva y todos se estancan. Esto hace que tengas que pelear con puros luchadores estancados y personajes fríos. Y no hay nada peor que un feudo entre personajes a los que la gente ya no les importa.
People don’t forget
Lo que nos lleva al underdog sin credenciales. A todos nos gustan esos luchadores de menor tamaño a los que se les dan pocas posibilidades de ganar pero que de alguna forma logran su cometido. No hay que mirar más allá que Daniel Bryan, probablemente el face más popular desde Stone Cold. Nos encantaba ver como este enano lograba victorias épicas contra Cena, Orton, Batista, Triple H, entre otros. Ziggler en algún momento también fue este querido underdog, pero hay algo que ya no tiene para poder serlo: victorias.
Un underdog NECESITA victorias para ser popular. La WWE olvida esto constantemente y simplemente se basa en la condición de improbable triunfador para intentar volver popular a los luchadores. Pero se equivocan, porque un improbable triunfador que no gana es simplemente un perdedor. En cambio, cuando tiene victorias es sencillamente de las historias más satisfactorias que se pueden escribir.
Un perdedor es aburrido, un underdog es extraordinario. Ziggler ya no le gana a nadie. ¿Cuál será la última victoria importante del Show Off? ¿Survivor Series 2014? Y que quede claro: me estoy refiriendo a triunfos significativos, porque es probable que Dolph le haya ganado a Heath Slater varias veces, pero cuando le toca con los grandes siempre se queda un pelo corto. Y ya nadie se compra a Dolph como alguien que le ganará a Rollins, Styles, Cena, etc. La gente le perdió fe porque en la lucha libre la confianza a un luchador se construye con victorias.
“¡Dolph ha tenido las mejores storylines”! – Nadie, nunca.
Estos dos problemas han conseguido que un luchador de altísima popularidad se haya convertido en uno más del roster. De esos luchadores a los que la gente ya no les compra que van a comenzar a elevarse y se volverán en contendientes serios a ser campeón. De esos a los que apoyas a medias, porque te entretienen en la lucha pero sabes que no ganarán. La WWE tiene que entender que no todos los luchadores tienen que salir bien parados: si quieren que Dolph sea importante, no lo metan en feudos 50/50 donde el rival gana la primera lucha, Ziggler la segunda y luego dirimen en la tercera. Hagan que le gane a Kevin Owens, a AJ Styles, a gente importante. Y deben asegurarse de darle importancia a estos triunfos para que el público comience a apoyar al rubio nuevamente.
Hoy en día Dolph nos genera indiferencia a muchos. Pero hace 3 años saltamos de una pata cuando canjeó el maletín. Fue un momento inolvidable, que parece lejano por los problemas que ha tenido el Show Off. El tema es que le tengo fe a Ziggler, pero no a Vince. Y al fin y al cabo, puedes ser el más talentoso del roster pero si no ganas, aburres. Esperemos que la WWE recapacite para volver a darnos un momento tan lindo como este otra vez.
Y tú, ¿qué opinas de Ziggler? ¿Tiene salvación? ¿Qué otros luchadores son afectados por estos problemas? ¡Dinos en los comentarios!


