Ocho años donde no se valoró su talento.
Año 2016 y Cedric Alexander era uno de los participantes del Cruiserweight Classic, una participación que le gusto tanto a la gente que exigieron que no lo dejarán ir, por lo que WWE escuchó y lo contrato para ser parte de la nueva división crucero que se estrenaría en RAW, desde ese momento Cedric comenzó una carrera en la empresa que siempre tuvo un gran problema: Nunca confiaron en él. Revisemos paso a paso su estancia en WWE.
Conquistando la división crucero… en las sombras

Cedric fue uno de los 205 Live originales y su paso por la división fue accidentada, mientras esperaba su turno para brillar, una lesión lo sacó un par de meses, algo que pudo ser peor pero a la postre le permitió volver en el momento donde su coronación era lo mejor para el titulo, después de unas semanas se enfocó en ese objetivo pero el inspirado despido de Enzo Amore truncó la oportunidad de ganar el titulo en el Royal Rumble, eso sí cuando se cierra una puerta se abre una ventana así que conquisto el torneo para coronar al nuevo campeón y lo hizo en Wrestlemania, aunque en el Kickoff que probablemente no muchos vieron.
Creo que este paso define muy bien la carrera de Cedric en WWE, esforzado y esperando tranquilamente el momento, incluso si el destino estaba en su contra pero de igual forma se las arregló para brillar, aunque las cabezas más importantes nunca confiaron en él. El combate en Wrestlemania fue genial pero coronarse en un Kickoff no es lo que todos sueñan.
El negocio del dolor

Después de su reinado como campeón crucero pudo sobrevivir a un posible despido y llegó a RAW, donde no le dieron oportunidades y terminó corriendo como muchos detrás del campeonato 24/7. Así estuvo por un buen tiempo hasta que comenzó una extraña historia con Shelton Benjamín que se desarrolló principalmente en Main Event, esa historia fue el vamos de algo mayor, algo que con MVP y Bobby Lashley se llamaría Hurt Business.
Como todos sabemos el negocio del dolor fue una idea que WWE nunca consideró que podía ser buena, por lo que le dieron los titulos y todo pero jamás confiaron que podían ser el plato fuerte del show, sobretodo en pandemia donde se permitía salirse de lo normal y darle espacio a nuevas cosas. Cedric tuvo altos y bajos con el grupo, cosas buenas pero otras inentendibles como la historia con Benjamín destruyendo el grupo en algo que no merecía ninguno de los dos.
¿Qué más hacemos con él?

Desde que se terminó la única historia donde WWE le dio cierta relevancia a Cedric, lo demás era simplemente esperar que se le terminará el contrato o que lo despidieran ya que aunque suene raro estuvo haciendo lo mismo por años, no meses sino AÑOS, cada cierto tiempo lo ponían a perder con alguien más importante o de nuevo con Shelton Benjamín y si no es porque a Shelton lo echaron antes, hasta el día de hoy estarían haciendo lo mismo.
Sin Shelton intentaron darle otras cosas pero nuevamente vuelve la palabra que más he utilizado acá: Confianza. Pudo hacer algo más que perder pero no le quisieron dar más, intentó hacer un equipo con Ashante “Three” Adonis en Smackdown pero no confiaron y lo mandaron a NXT y cuando se veía un Cedric reviviendo en la marca amarilla apoyando al joven Je’Von, vino su despido.
Cedric no era el rey del carisma, claramente era su mayor falla pero no por eso tenía que pasar prácticamente seis de sus ocho años en la empresa sin tener un poco de confianza, darle un minino de protagonismo que le permitiera demostrar que su talento si valía para algo.
Ahora el ex campeón crucero se va a AEW y probablemente le vaya bien ya que allá si va tener la confianza que WWE nunca quiso darle.

