Una idea que no supieron como manejar.
Lo que empezó como una respuesta a lo que habría ocurrido si el gran Bray Wyatt siguiera con vida terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla: un destrozo a un legado producto de muy malas decisiones. Sé que debería hablar de algunos de los miembros de esta facción por separado, pero creo que el despido se siente así: sacaron a una facción más que a nombres individuales.
El círculo se completa

El debut de los Wyatt Sicks fue espectacular. Pistas y teorías surgieron sobre lo que venía, hasta que, en el RAW del 17 de junio de 2024, después del Main Event, el grupo se presentó. Y no lo hizo con un simple video: fue una puesta en escena en backstage, acabando con todos y llegando al ring para cerrar el programa como Bray lo hizo en más de una ocasión, apagando la lámpara.
Las siguientes semanas se centraron en presentar a los Wyatt Sicks, con cada uno hablando de su vínculo con Bray y explicando por qué estaban haciendo esto. Todo en medio de una historia contra American Made, ya que en su debut Chad Gable fue el único personaje conocido atacado por el grupo. El feudo duró un par de semanas, tiempo suficiente para darnos una buena muestra de lo que podía ser esta nueva facción.
Final Testament y las dudas

La siguiente historia de los Wyatt Sicks fue contra Final Testament y The Miz. Aquí empezaron a aparecer las dudas: el tiempo que se tomaban para construir algo concreto comenzaba a jugar en su contra. Tras dos meses —en los que incluso los Wyatt Sicks terminaron perdiendo— la historia llegó a su fin dejando más dudas que certezas.
Campeones y decepción

El gran problema de los Wyatt Sicks fue no entender que la gente no quería verlos dependiendo de un título. Querían verlos enfrentando facciones, en combates duros y con historias bien construidas. Su inclusión en la división en parejas, donde terminaron “secuestrando” los campeonatos, fue un golpe duro: el público les quitó el respaldo y empezó a verlos como un problema más que como una necesidad dentro de Smackdown.

Su siguiente historia contra los MFT comenzó bien y generó interés, pero, como era de esperar, las malas decisiones creativas arruinaron todo. Fue una rivalidad que se extendió por meses sin avanzar. El uso de la lámpara terminó pareciendo un chiste de Looney Tunes en lugar de un símbolo con peso. Y el final fue derechamente triste: después de tanto tiempo girando en torno al objeto, Tama Tonga se lo entrega a Uncle Howdy “porque sí”. Un cierre ridículo.
Una gran aventura por México
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Para mí, el mejor momento de los Wyatt Sicks fue verlos en AAA. Algo totalmente impensado que nos dio una historia increíble con Psycho Circus, cerrando con un combatazo donde incluso La Parka Negra y La Pimpinela Escarlata tuvieron su momento. Cuando piense en esta facción, prefiero quedarme con eso y no con sus últimos meses, que fueron muy flojos.
Conclusión

Los Wyatt Sicks fueron un hermoso homenaje a una de las mentes más creativas que ha tenido WWE. Sin embargo, a veces los homenajes no deben extenderse más allá de eso. Si no estás capacitado para continuarlo, es mejor detenerse a tiempo.
A pesar del mal final, me quedo con que la historia de Bray Wyatt tuvo un cierre. Y eso, aunque sea un consuelo, deja un poco más tranquilo el corazón.

