Por SaintJarh (publicado originalmente en 9 de Febrero de 2016)
Había una vez un joven muchacho que disfrutaba de la lucha libre que daban a través del canal la Red. El muchacho alucinaba capítulo a capítulo viendo dentro y fuera del ring, interactuar a personalidades legendarias como Mankind Mick Foley, el Campeón del pueblo The Rock, la serpiente cascabel Stone Cold Steve Austin, el hombre muerto Undertaker, el virus Chris Jericho, el lobo canadiense Chris Benoit, el héroe olímpico Kurt Angle, y así una gran cantidad de wrestlers con quienes podíamos seguir historias atractivas, emocionantes, sorprendentes, épicas… Sin embargo, la Red no siguió con las transmisiones, acabando con la creciente fanaticada que surgió en aquellos entonces. Luego ya no fue lo mismo. Aquella llamada Era Actitud que albergó a grandes leyendas, se estaba esfumando, y eso lo supimos muchos cuando tratamos de reconectar con el programa que luego transmitió Chilevisión. Muchos de esos rostros se estaban retirando o pasando a segundo plano dando paso a nuevas promesas, algunos con grandes méritos innegables, pero los viudos nostálgicos ya estábamos desilusionados y en una gran parte, optamos por seguir con nuestras vidas, “madurar” y dedicarnos a otras pasiones en qué ocupar nuestras mentes.

Hace un par de años, ese joven muchacho se transformó en un joven adulto, barbón y curioso de saber qué sucedió con su tan nostálgica WWE. Y pasó algo extraño, revisando videos en youtube, se topa con un wrestler barbón “sin gracia”, pero que contrariamente estaba haciendo algo que no veía hace muchos años. Ese luchador estaba reavivando emociones que se creían muertas. Ese luchador estaba haciendo mucho más que solo hacer bien su pega. Estaba brillando como pocos entre tantas generaciones sobre el ring, comparable en nivel legendario al de los tipos rudos de la Attitude Era. Ese llamativo luchador se llamaba Daniel Bryan y resulta que tenía revolucionado a todo el público que lo apoyaba como una horda de locos. Generando reacciones!
El hombre conectaba con la gente y a nadie le importaba que fuese de los luchadores con aspecto más típicamente “normal” que cualquiera de nosotros perfectamente habría podido representar. El hombre en cuestión, era una joya al hacer espectáculo, tanto en el micrófono tramando buenas promos para darle emoción a sus rivalidades, como en el cuadrilátero, donde las hacía todas, lucha aérea, estilo karate, llaves de rendición, lucha extrema… El hombre sabía contar una buena historia con su desplante sobre el ring. Algo que no se logra tan solo sabiendo unas cuantas “sorprendentes” técnicas. El hombre no actuaba para cumplir con un guión -sí, todos los fans tenemos bien claro que la lucha libre tiene guionistas tras cada combate. El hombre actuaba por corazón y amor al ring, para hacer gritar a la gente en el estadio o en sus casas con su famoso YES! YES! YES! Es así como el joven adulto reconectó no solo con la WWE, poniéndose al día con todo, sino que también se involucró más y más en la experiencia de vivir la lucha libre participando de público activo en algunos eventos de wrestling nacional, cuyo nivel no es para nada penca como algunos podrían suponer. Al contrario, da orgullo por el futuro que se está cocinando ahora mismo en distintos puntos del país.

Y todo este milagro fue gracias al chivo creador del YES Movement, el mismo que hace unas horas atrás anunció su retiro debido a una serie de contusiones que ha acumulado a lo largo de su prominente carrera, obligándolo a pensar en su salud y el bienestar de su familia, dejando un genuino y emotivo agradecimiento a todo el universo de la lucha libre, protagonizando uno de los momentos más tristes del espectáculo en la actualidad.
Es por eso que aquel joven adulto barbón le ha dedicado estas líneas, porque le está agradecido de corazón, por regalarle momentos míticos como aquella promo que se mandó antes de ganar el Wrestlemania 30. Esa absorbente historia de un hombre que tuvo que partir desde abajo, como todo un underdog presionado al fracaso, por no cumplir con el perfil “atlético” que los jefes y creativos buscaban, para escalar hasta la cima, ganándose a la gente con todo su carisma y monstruosa voluntad, superando los caprichos de los mandamases que no lo querían programar para el main event del año. Pero la gente -, como pocas veces- fue fervorosa, feroz y muy activa por apoyar al chivo, exigiendo ser escuchada -como siempre debiera ser.

Ellos querían ver a Daniel Bryan arriba del ring, luchando por los títulos máximos de la empresa y así sucedió. El jefe, Triple H, aceptó darle su merecida oportunidad, siempre y cuando lo derrote a él primero. Solo así, podría alcanzar en el mismo evento a Randy Orton y a Batista, en un épico match de triple amenaza cuyo final todos celebramos hasta estos días…
***La mejor de todas las promos que he tenido el placer de disfrutar ►
Sé que muchos no entienden todo esto, no se emocionan, no comprenden esa sensación de alegría y pena que puede generar un personaje, pero qué carajos! Somos muchos jóvenes y viejos barbones del alma agradecidos por estos regalos que solo el wrestling puede dar. Una construcción de una historia a lo largo de toda la vida activa de un hombre encarnando a un luchador, con quien crecemos y vivimos un pacto: el de aplaudir y abuchear mientras ese wrestler haga emocionante y creíble los combates. Y aunque ya no podremos seguir más a Daniel Bryan en ese plano, gracias a este deportista, muchos volvimos a darle una oportunidad más a un fenómeno que se siente con fuerza, ha vuelto a encantar a viejas y nuevas generaciones, pues sin duda alguna, se trata de una pasión hermosa.
Gracias chivo, fuiste y seguirás siendo una inspiración para otros wrestlers y un hombre con quien pudimos identificarnos y guardar momentos espectaculares en nuestros corazones.

¡Disfruta tu gloria en vida!
